Jardines de Joan Maragall

Los encontré de casualidad

Estaba paseando de noche con mi novio por Montjuic, y de pronto vi las sombras de lo que parecían unas estatuas. Estaban dentro de un “recinto” junto a un cartel indicando: “Jardines de Joan Maragall” y no se podía entrar por la hora. Así que decidí ir al día siguiente y visitarlos. ¡Cómo es posible que no los haya visto antes! Los encontré de casualidad…

Es increíble cómo a pesar de mis 3 años en Barcelona, no me haya enterado de la existencia de estos jardines. Insisto: “sigo descubriendo esta ciudad”.

Cómo llegar a ellos

Aunque Google Maps te diga que están ubicados en la Av. dels Montanyans 48, no vayas hacia allí. Te lo digo porque yo le hice caso y me di con la sorpresa de que esa puerta estaba cerrada y siempre lo estará hasta nuevo aviso. Así que tuve que dar la vuelta a los jardines para poder entrar por la Av. de l’Estadi, justo frente al Museo  Olímpico y del Deporte (cerca al estadio Lluís Companys).

Los jardines…

Cuando vas entrando, te encuentras con una pequeña fuente y una estatua, y poco a poco tienes la impresión de que estás entrando a los jardines de un palacio real. Y vaya que ésta no falló.

Entrada a los Jardines de Joan Maragall

Fueron creados a principios del siglo XX para que el rey Alfonso XIII dispusiera de amplios espacios y pueda ofrecer grandes recepciones (dentro del palacete), y también como lugar de descanso (en los jardines).

Se puede observar el Palacete Albéniz

El Palacete Albéniz está ubicado justo al centro de los jardines. Y le da ese toque “real”. Pero justo antes de llegar a la principal avenida arbolada, te detienes por la franja derecha para admirar la ciudad.

Vista a la ciudad desde los Jardines de Joan Maragall

Sigues el camino y también te detienen estas imágenes:

Árbol en los jardines de Joan Maragall

Flanco derecho Jardines Joan Maragall

Y al fin llegas al corazón de los jardines. La vista al fondo del palacete:

Vista al palacete Albéniz en los jardines Joan Maragall

Fuente principal Jardines Joan Maragall

No me canso de admirarlos. He descubierto mi lugar preferido para desconectar de la rutina diaria. Vi pocos turistas (y eso que fui un domingo).

El pequeño anfiteatro

Antes de llegar a éste, justo mirando hacia el palacete, hacia atrás, se encuentra mi escultura favorita: “Susana en el baño”. Desde ésta podrás tener la imagen principal de mi post 🙂

Escultura “Susana en el baño”

En cuanto bajas de esta parte del jardín, a manos izquierda vas a encontrar una plaza semicircular rodeada de cipreses y en medio la escultura “Serena”. Detrás de ésta, verás el pequeño anfiteatro desde un semicírculo flanqueado por bellas columnas.

Espacio semicircular en la plazoleta de Serena

El pequeño anfiteatro

 

El pequeño anfiteatro con fondo al Museo de Arte Contemporáneo

¿Te animaste a visitarlo? Espero que sí. ¡Nos vemos hasta otra publicación! Fins ara!

2 años en Barcelona

¡Qué rápido pasa el tiempo!

El 11 de septiembre cumplí 2 años en Barcelona, en mi nuevo hogar, lejos de mi Piura linda o “Piuradise” como la llaman mis paisanos. Muchos se preguntarán por qué decidí dejar el “Seco de Chabelo”, el “Majado de Yuca” y las playas Máncora o Vichayito atrás. No fue una decisión fácil, pues también dejaba a mi familia, amigos, mascota y negocio familiar para aventurarme en una experiencia retadora y a la vez bella.

El culpable fue el amor. Dirás: ¡Ay! ¡Qué cursi suena eso! Pues, en algún momento yo también lo pensé; es más, siempre lo pensé. Historias de amor en las que uno deja todo por aquella persona que “te encontró” y de la que se enamoró perdidamente. En los tiempos que vivimos tan agitados y tecnológicos ya no se ve mucho este tipo de sucesos. Alguien alguna vez dijo: “nunca digas nunca”. Pues yo dije “nunca me iré a vivir fuera de mi país, no concibo la idea de irme”, y ahora estoy aquí en esta fascinante ciudad, totalmente enamorada de ella y claro, ¡de mi novio también!

Pero no vine sin un plan. Llegué matriculada en un máster en Gestión del Turismo Internacional, pues quería profundizar en la ciencia del turismo, y qué mejor que Barcelona, ciudad que ocupa el puesto 26 del TOP 100 de destinos urbanos del mundo según Hosteltur, con más de 5 millones de turistas internacionales que llegaron en el 2014. Sentía que tenía que aprender de su abundante oferta turística.

Poco a poco fui incursionando en ella, explorándola e introduciéndome en su cultura enriquecedora. Por cierto, el 11 de setiembre se celebra en todo Cataluña la “Diada” o el “día de Cataluña”, y es así como aquella vez cuando llegué al aeropuerto y mi novio me recogió, llegando a la ciudad vi tanta gente congregada a la altura de la avenida Meridiana y calles cerradas.

¡Todos han venido a recibirme! —pensé.

No tontita, es el día de Cataluña, no te creas —me dijo él.

Fue ahí cuando me enteré de la existencia del “independentismo” y de cuán hablado es el idioma catalán aquí (es uno de los idiomas oficiales de España) y fue ahí cuando pensé: “pues tendrás que aprenderlo en algún momento, te guste o no”. Los motivos ya los contaré en otra publicación.

Volviendo a lo nuestro, ¿qué más he aprovechado en estos 2 años? Pues ya te iré contando a lo largo de mi blog pero te adelanto: Barcelona es el punto de partida perfecto para conocer otras ciudades de España y de Europa pues no sólo cuenta con las mejores carreteras y autopistas del mundo sino también con un aeropuerto internacional (camino a ser un “hub”) y una red ferroviaria increíble. ¡Podrás conocer ciudades bellas y hasta algunas “atrapadas en la época medieval” en poco tiempo!

Eso sí, debes tener en consideración lo siguiente: ten cuidado de su “Gótico catalán”, de la arquitectura de Gaudí, de su comida mediterránea, de las callecitas del Borne, de la Barceloneta, de su vida nocturna y de su mar, pues te capturan en el mismo instante que estás cara a cara frente a ellos. Sentirás toda la creatividad de una ciudad a flor de piel y entenderás por qué “Barcelona inspira”. Fins ara!

Hace 2 años en el Tibidabo
Hace 2 años en el Tibidabo