Reflexiones después del atentado en Barcelona

Mi familia estuvo aquí

La semana del 14 al 19 agosto del 2017 quedará marcada para siempre en mi mente y corazón. La tan ansiada llegada de mi hermano, cuñada y sobrino se vio empañada por el atentado en la Rambla de Barcelona y en Cambrils.

Es por esto que he decidido tocar el tema a manera de “reflexiones” sobre cómo tu vida puede cambiar inesperadamente por decisiones “equivocadas” y “perversas” de otros.

Y claro, de otro lado están las decisiones que uno toma y que terminan por ayudarte a evitar “aquello que jamás hubieras pensado ocurriría”.

Reflexión #1: “Una simple y pequeña decisión puede cambiar tu destino…”

Mis familiares nunca habían visitado Barcelona, ni España, ni Europa. Era la primera vez que cruzaban el charco. Como comprenderán, estaban muy emocionados. Cada paso que daban en el itinerario que yo escuetamente había trazado para guiarlos por la ciudad condal era maravilloso.

El trayecto comprendía: Fiestas de Gracia, Sagrada Familia, Puerto Olímpico, barrio gótico, el Born, la Rambla, Barceloneta, Tibidabo, Montjuic y finalmente Girona.

El martes 15 de agosto, ni bien llegaron, los llevé a las fiestas de Gracia. Se asombraron de toda la cantidad de gente que caminaba por entre las callecitas y que tan creativamente estaban decoradas.

Mi familia en las fiestas de Gracias 2017

El miércoles 16 de agosto fuimos a la Sagrada Familia. Desde las 11am hasta las 2pm estuvimos dentro y en la torre de la pasión. Tanto ellos como yo anonadados con toda aquella belleza modernista.

Mi familia dentro de la Sagrada Familia

Mi familia en la torre de la pasión de la Sagrada Familia.

 

 

 

 

 

 

Almorzamos en la Fonda del Port Olímpic. Nos unimos a mi novio y junto con él nos dedicamos a caminar por todo el Paseo Marítimo, Barceloneta y luego por el Born y Gótico.

Playa de la Nova Icaria

Con la Catedral de Barcelona

En Plaza Cataluña

Ese día no tenía pensado caminar por la Rambla. En mi itinerario mental, la tenía pensada para el jueves 17 de agosto en la tarde, pero como todavía había luz del día y fuerzas para seguir caminando, bajamos por la Rambla, haciendo breves paradas en casi cada kiosko para ver y/o comprar recuerditos para los amigos y familia en Perú.

Sólo llegamos hasta la altura de la Plaza Real, y exhaustos decidimos regresar a casa. Entonces les dije que “mañana” terminaríamos de recorrer toda la Rambla hasta la estatua de Colón.

Mi familia en la Plaza Real de Barcelona

Llegó el día jueves 17 de agosto. Todos seguíamos cansados y por eso nos levantamos tarde. Yo me levanté aproximadamente a las 9 am, pero como los vi tan dormidos, dejé que durmieran más horas. Perdimos toda la mañana y por eso fuimos al Tibidabo a las 4pm. (ahora que lo pienso, ese “perdimos” fue un “ganamos”)

Con mi familia en el Tibidabo

Y fue justo cuando subimos a la noria o rueda de la fortuna del Tibidabo que empezaron a llegarnos mensajes por whatsapp sobre la tragedia. Me puse nerviosa pero trataba de que no se me notara por mi sobrino. Así que continuamos.

Mi hermano y sobrino en la noria del Tibidabo.

Sin embargo los mensajes seguían llegando, llamadas y más de nuestros amigos y familiares preocupados. Lamentablemente vimos aquellos vídeos terribles de la desgracia. Se acabó el tour. Debíamos esperar a que nos informen al menos que estaba todo “controlado” y poder regresar a casa. Salimos a las 8pm.

Me pregunto: ¿qué hubiera pasado si nos hubiéramos levantado temprano y hubiéramos cumplido con el itinerario inicial? En la tarde tocaba ir otra vez a la Rambla para completarla. Felizmente no nos tocó. Una pequeña decisión lo cambió todo.

Reflexión #2: ¿Qué le dices a tu sobrino de 8 años cuando te pregunta por qué lo hicieron?

Seguíamos en el Tibidabo. Nos llegaba información de todos lados comentando que habían acordonado todo alrededor de la Rambla y Plaza Cataluña. Que toda la mayoría de establecimientos turísticos estaban cerrando y que el tráfico era un caos. Así que decidimos seguir esperando hasta que “nos botaran” de ahí.

Mi sobrino observando Barcelona desde el Tibidabo. Trataba de ubicar la Rambla.

De pronto mi sobrino se me acerca y me hace una pregunta frontal y muy directa: “tía, ¿por qué lo hicieron?”. Me quedé en blanco. Recordé por unos segundos cuando también le hice una pregunta parecida a mis padres allá por el año 87, de porqué había gente que mataba gente (vivíamos en Huancayo y tuvimos que irnos a vivir a Piura de un momento a otro por el terrorismo).

Sólo le respondí que había gente muy pero muy mala en el mundo, y que por alguna razón horrible hacen daño a la gente. Felizmente existe mucho más gente buena, buenísima, que ayuda a mucha gente y que quieren que todos estemos bien.

Reflexión #3: Existen ángeles

Esta reflexión va de la mano con la 2. Cuando logramos regresar a casa después de una hora y media de sortear calles y patrullas por toda la ciudad, vimos las noticias en la televisión. Todos los noticieros hablaban de los presuntos terroristas y la forma cómo llevaron a cabo la barbarie.

Sin embargo, también iban llegando historias de personas que ayudaron a los heridos, que cuidaban los cuerpos tirados en el suelo de la Rambla sin importar si habían más terroristas deambulando.

Al día siguiente seguía creciendo esa cantidad de historias en las redes sociales. Entonces me acerqué a mi sobrino y le dije:

¿Ves? Te dije que hay personas muy malas, pero también existen personas muy buenas, buenísimas, en mayor cantidad que las malas por todo el mundo. Ahora lo puedes ver de cerca. Gente ayudando a otras sin conocerlas, protegiéndolas, donando sangre, acogiendo a aquellos que no podían llegar a sus casas u hoteles cerca del lugar de la tragedia. Taxistas que no cobraban el servicio desde la Rambla o Plaza Cataluña a los hospitales, etc.

Su expresión de alegría me dejó tranquila.

Reflexión #4: Vivamos intensamente minuto a minuto y agradezcamos.

Se preguntarán porqué me he tomado el trabajo de contarles todo el itinerario turístico, y quizás con el riesgo de aburrirlos.

Lo he hecho sólo para reflexionar de que esto le pudo pasar a cualquiera de nosotros. Gente que llega a Barcelona y hace sus itinerarios, contratan un guía turístico o no y empiezan su recorrido, felices y gozando a cada minuto.

Estoy segura que ninguno de los heridos y fallecidos jamás pensó en que algo así ocurriría en esta ciudad. De lo que sí estoy segura es que se la estaban pasando muy bien. Padres, hijos, nietos, sobrinos, tíos que sólo pensaban en cuán felices eran, en su próximo destino, en qué iban a comer y cuántas historias contarían a sus familiares y amigos en sus países de origen.

Todos ellos eran amor, no violencia. No se lo pensaron, para nada. Por eso digo firmemente ahora que todos los que quedamos aquí NO TENEMOS MIEDO (NO TENIM POR, en catalán). Seguiremos pensando que hay muchas razones de esperanza. Hay mucha solidaridad, muchas ganas de seguir viviendo intensamente, minuto a minuto sin que nada ni nadie nos las quite. NO TINC POR. Fins ara!

Ofrendas florales en la Rambla en memoria de las víctimas del atentado.

Vídeo de Pol Turrents